jueves, 9 de febrero de 2012

SALUD

INTOXICACIÓN Y ABUSO DEL  ALCHOL

Por: Hernán Mauricio Garcés León
        Médico Cirujano
        Universidad del Sinú.


La Intoxicación por alcohol es un síndrome clínico producido por el consumo de bebidas embriagantes de forma brusca y en cantidad superior a la tolerancia individual de la persona. Dependiendo de la cantidad ingerida de alcohol y de la tolerancia, el curso puede oscilar desde leve desinhibición, hasta coma, depresión respiratoria y muerte.

El alcoholismo es un estado de intoxicación periódico o crónico, nocivo para el individuo y la sociedad, provocado por el consumo repetido del alcohol.
Estas son algunas de las señales que  nos indican la existencia de riesgos de consumo del alcohol: exagerada violencia, dificultades en la comunicación, falta de compañerismo y colaboración, cambios en el estado de ánimo, retraimiento o incomunicación, ausentismo reiterado, ira y descontrol intenso y síntomas físicos sin causa de enfermedad aparente.

Las consecuencias del consumo del alcohol y de otras sustancias nocivas para la salud, y las repercusiones que día a día provocan en lo público y en lo privado, necesita de estrategias acertadas para evitar y/o retrasar el inicio de los consumidores. La acción preventiva para evitar al máximo el abuso o intoxicación por alcohol hay que planificarla en toda su complejidad, buscando actuar sobre todos los factores de riesgo mencionados.

Desde nuestra visión, y de acuerdo a la experiencia personal, nos indican que se puede afirmar que las garantías para lograr los pretendidos éxitos terapéuticos es indispensable cumplir con las siguientes pautas generales. Primero, abordaje interdisciplinario. Segundo,  crear un clima de auto-ayuda basado en el amor, la solidaridad y la responsabilidad. Y Tercero, tratamiento personalizado para las personas afectadas por este trastorno.

En conclusión, de todo lo definido anteriormente surge la necesidad de reconocer a un hombre sano en aquel que puede mantener un estado de bienestar no sólo en su autonomía y fisiología sino también en sus afectos, en su mente, en su vida de relación con las personas y con la trascendencia. Solamente con el logro de un completo estado de bienestar en todas las esferas aparecerá nítidamente la imagen de un hombre sano y no la de un hombre trastornado por el abuso crónico del alcohol.

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